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Anthony Hopkins: las memorias impactantes de un exalcohólico con Asperger y dos Oscars en su haber
Resumen editorial de DCM:Esta historia ha sido reescrita y resumida de forma independiente para los lectores de DCM, con el fin de resaltar los principales acontecimientos relevantes para la región. Información original de El Pais, haz clic en este post para leer el artículo completo original.
El director Jonathan Demme se reunió con Anthony Hopkins en Londres, donde este último estaba actuando en la obra M. Butterfly. Tras la función, ambos compartieron una cena y reconocieron que el guion de El silencio de los corderos era especial. Jodie Foster ya estaba confirmada como coprotagonista, y Demme deseaba que Hopkins interpretara al icónico villano Hannibal Lecter. Hopkins, en sus memorias, revela que decidió darle un enfoque silencioso e íntimo al personaje, similar al de la supercomputadora HAL de 2001: una odisea del espacio. A sus 53 años, este papel catapultó a Hopkins de ser un actor respetado a una estrella mundial.
La trayectoria de Hopkins, originario de Port Talbot, Gales, ha estado marcada por la lucha contra el alcoholismo y su amor por el teatro, especialmente por Shakespeare. En sus memorias, reflexiona sobre sus paralelismos con Richard Burton, a quien conoció en su juventud. Ambos actores enfrentaron desafíos personales y luchas con sus legados familiares, incluyendo el alcoholismo y la búsqueda de su propia identidad en el mundo del espectáculo.
Hopkins recuerda su infancia, marcada por apodos como “Daniel, el zoquete” y “Cabeza de elefante”, y cómo sus padres y profesores no sabían cómo lidiar con él. Su vida dio un giro cuando, a los 11 años, vio una representación de Hamlet que lo cautivó. A los 17, tras recibir un boletín de notas que lo tildaba de fracasado, decidió demostrar que podía lograr algo grande, impulsado por su talento para la actuación. Su primera oportunidad llegó cuando un vecino lo llevó al YMCA, donde se unió a un grupo de teatro, marcando el inicio de su carrera.